NI el alemán ni el chino arrasan en la escuela oficial de Vigo, como sucedía hace tres años. La mayoría de las lenguas pierden estudiantes, con la excepción del japonés
Natalia Torres no se siente panadera, sino una investigadora a la que le apasiona hacer pan y repostería sana. Comenzó vendiendo en ferias y ahora lo despacha en local propio: Pan A Gusto