Los trabajadores del Grumir de Redondela que fueron despedidos por el Ayuntamiento han cumplido hoy diez días de acampada a las puertas del Concello. Los jóvenes que han desarrollado tareas como bomberos en caso de emergencias han decidido no comer alimentos sólidos y toman solamente zumos, yogures y batidos líquidos. La huelga de hambre es indefinida y se mantendrá, según el portavoz del colectivo, Jonathan Martínez, hasta que el Ayuntamiento de Redondela asuma que el Grupo Municipal de Intervención Rápida tiene que ser un servicio estable y con suficientes efectivos para atender bien las emergencias las 24 horas al día. Tras los despidos, solamente se han quedado tres personas para hacerse cargo de las emergencias en el municipio. En caso de incendio este número se revela insuficiente, por lo que los bomberos de Vigo se ven obligados a acudir a sofocar los siniestros en Redondela.
El juzgado declaró improcedentes los despidos de los trabajadores, que recibieron indemnizaciones que suman 55.000 euros. No obstante, ahora tienen que devolver los salarios de tramitación y deben pagar los honorarios del abogado que les ha llevado el caso.
Los acampados aseguran que ningún representante municipal está haciendo caso a sus demandas.