Caballero da marcha atrás y elimina los cacheos a ciudadanos que asisten al pleno
VIGO
Padres del colegio Altamar pintaron carteles de protesta dentro de la sala
22 mar 2011 . Actualizado a las 11:22 h.Después de varios meses de rigurosa actuación policial el acceso al pleno municipal recuperó ayer la normalidad. Los agentes recibieron instrucciones de poner fin a los registros y cacheos que habían llevado a cabo en las últimas sesiones, una medida que indignó a las personas afectadas y generó incluso quejas por escrito.
La de ayer despertó escaso interés y acudió muy poca gente al margen de periodistas y policías municipales. El grupito más numeroso lo componían varios padres del colegio Altamar, un centro que lleva años pendiente de la construcción de una nueva instalación. Sin embargo, la falta de acuerdo entre Xunta y Concello mantiene paralizado el proceso.
Desde hace meses varios padres acuden pleno tras pleno al Concello para exhibir carteles pidiendo una solución. Nunca han proferido gritos ni interrumpido los debates. Pese a ello últimamente se le retiraban los carteles y en el pleno de febrero fueron cacheados y sus bolsos registrados, y lo mismo le ocurrió a otras personas.
Ayer acudieron una vez más a la praza do Rei para el pleno de marzo, pero pudieron entrar después de identificarse. Para evitar problemas, en lugar de carteles portaban cartulinas en blanco y rotuladores. Con este material dentro del salón de sesiones confeccionaron artesanales pancartas y volvieron a protestar ante los concejales.
Silencio oficial
En contraste con esta postura la federación vecinal se desentendió de lo que pudiera ocurrir en el pleno. La comisión permanente había enviado hace varias semanas un escrito de protesta al alcalde por los cacheos, denuncia motivada por el registro que sufrió una dirigente vecinal de Valadares.
Según fuentes del movimiento ciudadano, Caballero no les ha respondido, pero ayer no acudieron al Concello para comprobar como se desarrollaban los acontecimientos. Días atrás el alcalde tampoco quiso dar a los periodistas su opinión sobre estos controles.
Los problemas de acceso a las sesiones municipales se agudizaron en diciembre pasado debido a las protestas de las limpiadoras de colegios públicos. En varias ocasiones interrumpieron los debates y fueron expulsadas, lo que llevó al alcalde a extremar los controles e incluso a prohibirles el acceso a un pleno posterior, medidas que después se extendieron al conjunto del público.