El entorno de Vigo vivió ayer uno de los fines de semana más gastronómicos del año, junto con el del 15 de agosto. La comarca de A Paradanta se llevó la palma con eventos en casi todos sus municipios, mientras que en Vigo, las parroquias de Candeán, Beade y Bembrive honraron a Santa Ana y Santiago.
Pese a su juventud, la Festa da Lamprea Seca de Arbo ha conseguido consolidarse, teniendo en cuenta que este tipo de degustación nada tiene que ver con la de abril, más veterana y en la que se ofrece lamprea fresca, sobre todo, en su modalidad más popular, a la bordelesa.
Ayer, cientos de personas se dieron cita en la carballeira de Turbela para degustarla rellena, a modo de fiambre, y acompañada con salpicón, como mandan los cánones. La lamprea seca se puede degustar simplemente a la brasa, una modalidad para los paladares más exquisitos, que exige la máxima calidad del ciclóstomo del Miño. Ayer se ofrecieron raciones en las que se incluía asada, rebozada y rellena con salpicón, que con el plato conmemorativo y el pan se pagaban a diez euros.
En el municipio limítrofe de Crecente, la jornada se dedicó a la Festa do pito, que ya había celebrado la víspera los prolegómenos, con raciones de medio pollo por cuatro euros.
Los vecinos de otro municipios de A Paradanta, O Covelo, no quisieron ser menos y por eso hicieron lo propio con su Festa do Churrasco en la que se ofrecieron raciones de cerdo, ternera, criollo, pimiento de Arnoia, pan y vino por cinco euros, incluyendo plato conmemorativo.
En A Guarda continuó la Mostra de Tradicións Mariñeiras y los restaurantes ofrecieron raciones de pez espada a precios más que económicos.