Que Michu no tiene pelos en la lengua, ya no es noticia. El asturiano no se corta, y ayer volvió a expresar sus pensamientos en voz alta. La temporada pasada el Celta perdió su mejor momento de la Liga tras un aplazamiento inesperado de su partido ante el Murcia. Los vigueses pudieron terminar la primera vuelta como líderes, pero esta variación les afectó de forma notable.
«Personalmente le tengo ganas al Murcia porque lo que pasó el año pasado no me pareció ni muy justo ni muy legal. Nos tuvimos que comer un viaje bastante largo para luego dar vuelta un día antes de las vacaciones de Navidad. Es un equipo que está muy necesitado y nos tiene que ganar. Nuestra idea es cerrar allí la permanencia y después poder hacer disfrutar a nuestra afición que bastante ha sufrido», comenzó diciendo el asturiano sobre su próximo rival.
El Murcia había alegado ante la Liga de Fútbol Profesional que no tenía suficientes efectivos para medirse al Celta por la intoxicación que sus futbolistas habían sufrido en la cena de despedida de Javier Clemente, que acababa de ser destituido por el club, por un marisco en mal estado. Un argumento que Michu considera por lo menos «un poco sospechoso».
«Fue un poco sospechoso. Puede que pasase algo pero no creo que se pusiesen tantos jugadores enfermos. Puede que dos, tres o cuatro como mucho pero como eran importantes para ellos buscaron el aplazamiento del partido. Nunca lo sabremos con certeza pero lo que sí sé es que yo tuve que ir a Murcia dos veces, y que encima perdí 1-0. Jugábamos para ponernos primeros y nos ganaron, por eso le tengo muchas ganas a este equipo», comentó el celeste que fue más allá al incluso extender esta sed de venganza a su propia familia. «Mi padre también les tiene ganas porque le hicieron ir dos veces», ya que su progenitor, y hasta las pasadas Navidades agente, acompaña a Michu a todos los desplazamientos. El jugador también recordó que un triunfo en la Nueva Condomina les permitirá empezar a hablar de futuro.