Los vecinos reclaman que el tramo de cien metros del vial Baiona-A Guarda a la altura del puente de Ridosos, que ayer registró otro siniestro, sea considerado punto negro
06 oct 2009 . Actualizado a las 11:18 h.Nuevo accidente en el vial Baiona-A Guarda, y ya van trece en cinco años. Para los supersticiosos, igual con el número cambia la suerte pero el punto kilómetrico 34,5 es sinónimo de peligro hasta la fecha. Al menos para los vecinos de Oia y para todos los usuarios que transitan a diario por la carretera de la costa. Se trata de un solo tramo de cien metros, a la altura del puente de Ridosos, junto al restaurante O Peñasco.
El último accidente se produjo ayer cuando una joven que circulaba sola en su vehículo en dirección a Baiona habría perdido el control del coche y se empotró de frente contra el quitamiedos del paso elevado. No hubo que lamentar daños personales aunque el impacto dañó todo el frontal del vehículo.
El accidente no tendría más repercusión sino fuera porque hace saltar de nuevo las alarmas. La alta siniestralidad del tramo, donde perdieron la vida cuatro miembros de una misma familia, en el que se precipitó un autobús y en el que ya perdieron el control otros vehículos reabre la polémica.
En enero de este año llegaba por fin la primera señalización de advertencia a la zona. La Xunta instaló la señalización que prohibe circular a más de setenta kilómetros por hora y que aconseja ir a cincuenta especificando que se trata de una curva peligrosa.
Los vecinos de la zona, que llevaban años reclamando medidas que pudieran ayudar a mejorar la seguridad vial de la zona para poner punto y final a una sangría que ya se cobró cinco víctimas, expresaron entonces su satisfacción pero también su recelo.
El tramo aún no está considerado como punto negro aunque los diputados populares presentaron, en febrero de este año, una proposición no de ley en el Congreso para que el Gobierno lo señalice como tal.
No ha habido contestación o, al menos, actuación alguna desde entonces. La nueva regulación de velocidad de la vía parece alertar más a los conductores sobre la peligrosidad de la zona pero los vecinos se guardan aún sus recelos.
Hay quien opina que, además de incluirlo en el mapa de puntos negros, se debería analizar la mejora de la calzada o el diseño del trazado. El temor a que con la época de nieblas, heladas y lluvias del invierno se incremente el peligro está muy presente.