Ghilas falló un penalti con el empate inicial y los vigueses, romos en ataque, volvieron a mostrar lagunas defensivas
05 ago 2009 . Actualizado a las 10:18 h.No quería el Celta ser invitado de piedra en la fiesta de presentación del Vianense ante su público, pero la asignatura del gol sigue pendiente para los de Eusebio. Y eso que con solo cuatro minutos de partido Dani Abalo provocaba el tercer penalti de la pretemporada. Ocasión magnífica para el escaparate en el que Ghilas se ha colocado. Pero ni así. Su lanzamiento lo despejó Vitor junto al palo izquierdo.
Insistió el Celta con sus mejores armas, Dani Abalo y Iago Aspas, que probaron con sendos remates tras pisar área. Se encontraron con la misma respuesta, un acertado Vítor. El estirón inicial del Celta se fue consumiendo ante el orgullo del Vianense, que se empeñó al límite del reglamento.
Pudo resarcirse Ghilas, al paso por el minuto diecisiete, tras una internada por banda izquierda que le dejó solo ante el marco contrario. El argelino cruzó el balón al palo largo pero se marchó lamiendo la madera. Los portugueses, en clara inferioridad, extremaron la presión sobre el balón, pero no lograban abandonar el campo propio.
En plena insistencia de los vigueses, un clamoroso fuera de juego de Tchide en banda derecha facilitó su internada hasta el pico del área para servir en bandeja el centro a Alex que marcó a placer. El gol supuso un jarro de agua fría para los de Eusebio. Protestaba la parroquia viguesa cuando, sin apenas capacidad de reacción, el fantasma del balón parado, condenó al Celta de nuevo. Otra vez Álex, en el punto de penalti, cabeceaba a la red un saque de falta.
El descanso de poco sirvió. El técnico de La Seca modificó casi al completo su once. Solo sobrevivieron Noguerol y Iago Aspas. No se había cumplido todavía el primer minuto cuando Rui André roba en tres cuartos de campo y, ante la impasibilidad de la zaga, encara a placer a Sergio para batirlo por bajo.
Un modesto, de una categoría que equivale a la Segunda B española, dejaba de nuevo en ridículo a la estructura defensiva del Celta. Pudo llegar el cuarto, tras intento de vaselina de los lusos, que desvió Sergio de cabeza a saque de esquina.
Intentó el Celta levantar la cabeza a ráfagas y tuvo sus opciones para recortar distancias. Trashorras, de libre directo, estampó el balón en el travesaño. Tuvo que ser Bruno Graça, quien tras centro del lucense, rematara de cabeza a su propia portería para abrir la lata de los lusos. El gol envalentonó a los de Eusebio.
Toni y Joselu, protagonistas
En los últimos compases del partido, Toni dejó muestra de su talento con un lanzamiento raso que se coló en la meta de João Pedro. La campana estaba a punto de sonar pero la fortuna, hasta entonces esquiva con los celestes, cambió de bando. Joselu engancho un remate, tras un barullo en área del Vianense, y apuntilló la igualada con el tiempo vencido. Los de Eusebio se despiden de tierras portuguesas con serias dudas.