La Ley de Murphy continúa su implacable camino en el Celta. Todo puede ir a peor. Los vigueses afrontarán la contienda de esta tarde en Anoeta con siete bajas, con un centro del campo completamente inédito y sin Rosada, el jugador más fundamental. Un negro panorama en otra final por la permanencia. La realidad ha desterrado los tópicos para la cita de esta tarde. El partido con la Real no es un duelo con olor a Primera ni la continuación de una rivalidad que nació con los dos equipos en lo más alto de la élite. Es un ejercicio de supervivencia, sin más, pero con mayúsculas. La única verdad es que el Celta llega a Anoeta en cuadro y con el miedo en los talones. La teoría de la jornada apunta a pensar en un triunfo del Alavés en la tarde del domingo y la única manera de mantener la distancia de seguridad es puntuando en la cancha realista. No parece el mejor escenario para intentarlo. Por los acontecimientos y por la estadística. Las bajas obligan a Eusebio a tirar de fondo de armario e incluso a readaptar posiciones. No pasa nada en defensa, en donde la debilidad afecta a cualquier jugador -regresa Rubén al centro de la zaga y Edu Moya vuelve a contar para el lateral derecho-, pero preocupa en la franja ancha. Rosada era el jugador más en forma y Jonathan Vila tendrá la difícil misión de tapar y abarcar tanto campo como el argentino. Y si al final Dani Abalo hace de Trashorras será una posición nueva por completo para él. Porque su hábitat natural siempre ha sido la banda derecha. Michu parece estar en la recámara. Ejercicio de resistencia El Celta salió mentalizado además para otro peligroso ejercicio de resistencia. Aunque el dibujo del 5-3-2 no convenció a casi nadie, Eusebio ha decidido darle continuidad. Con el riesgo que conlleva cuando enfrente está un equipo que empuja mucho en su propia casa y que tiene por tendencia encerrar al rival en su área. Será la enésima reválida para una zaga que no ha parado de suspender exámenes desde el pasado mes de agosto cuando se puso en funcionamiento la actual edición liguera. Por encima la Real se juega su último cartucho de alimentar aún la esperanza del ascenso. Iniciará el partido a ocho puntos del tercer puesto y cualquier opción pasa por comenzar a recortar, aunque en realidad en Donosti ya se habla más de la fuga de talentos (Díaz de Cerio se marcha al Athletic) y del próximo curso que del presente. Hasta el propio Lillo ha descartado completar la convocatoria pese a tener solo a 17 jugadores disponibles. Aunque lo de menos es el rival, el único problema es el Celta. De su día y de su actitud dependerá en gran medida el desenlace. De inicio lo más importante parece entrar en el partido al 100% para que no vuelva a repetirse lo de Vallecas. Y superado el primer tramo ser capaz de mantener la concentración. Hace mucho tiempo que el Celta no consigue cuajar un partido aceptable durante los 90 minutos, por eso esta regeneración obligada se convierte en la penúltima esperanza.