La superabuela de Tui celebró ayer su cumpleaños capeando entrevistas entre cámaras, focos y decenas de familiares y amigos que ultiman una fiesta en su honor
17 abr 2009 . Actualizado a las 11:26 h.La superabuela de Tui celebró ayer su 107 cumpleaños abrazada por familiares, amigos y cámaras. Una inesperada gripe amenazaba con deslucir la jornada pero Palmira Ramos Filgueira volvió a sorprender a propios y extraños concediendo en solo una hora y al pie de la cocina de leña que ella misma encendió a primera hora de la mañana, cinco entrevistas. Rodeada por más de una decena de flashes, la veterana de la provincia cautivó con su singular maestría a la audiencia y no tuvo problemas para apagar las velas de varias tartas (que juntas sumaban varios siglos) ni para repasar capítulos enteros de su vida.
«¿Como non vou estar contenta, pero teño gripe e os antibióticos fanme daño ao estómago?», se quejaba, aunque ya preparaba su remedio casero para estos casos, «viño quente con azúcar». La lista de regalos superó sus expectativas. A todos invitaba a ver la nueva cama que le regalaron sus nietas. «Tamén me trouxeron unhas zapatillas, roupa e o alcalde, unha lavadora», explicaba encantada. A éste último, Palmira no le dejó irse sin trasladarle dos quejas que no cayeron en saco roto. «Aínda me cobran a auga», le recordó al regidor; que le aseguró que la abonaría el Concello. La segunda más difícil porque ya no es de su competencia. «Antes pagaba 30 euros de luz e agora cobráronme 107», se lamentaba. Ella sostiene que su secreto para mantenerse en forma consiste en trabajar mucho, comer sano y no perderse ninguna fiesta. Por ello, ahora tiene la ilusión puesta en la que sus vecinos le han preparado para el sábado. «Téñome que por boa para poder ir bailar», afirmaba mientras ofrecía tarta, café y vino a sus invitados.