El que fuera mano derecha de Horacio Gómez critica el giro de la entidad a partir del año 2000 con «una gestión que no estuvo a la altura y sin fundamentos económicos»
13 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Francisco Hernández Vallejo fue miembro del Consejo de Administración del Celta durante toda la década de los noventa. Fue vicepresidente durante la primera mitad del mandado de Horacio Gómez, hasta que abandonó el club en el año 2000 junto con el otro vicepresidente, Javier Alonso, a quien apoyó cuando formó la plataforma Equipo Celeste, opositora al ex presidente y actual tercer accionista de la entidad.
Admite que en la última etapa del mandato de Gómez las cosas se hicieron mal, tanto en la gestión deportiva, como en la económica, lo que acabó provocando un endeudamiento creciente, tal como recoge el informe concursal presentado esta semana por los interventores judiciales.
-¿Tanto cambió la gestión de Horacio Gómez en su última etapa?
-En el año 2000 cuando me fui del Celta, el club tenía un patrimonio muy alto, como se demostró, con una situación deportiva óptima, una situación social buena con más de veinte mil espectadores todos los domingo en Balaídos. El problema del Celta empieza en el momento en que el equipo que dirige el club se rompe porque hay personas dentro del club que ponen chinchetas a los engranajes.
-Sea más concreto...
-En primer lugar cambia la filosofía de los fichajes. Empiezan a llegar futbolistas a mansalva sin control. Se paga un dineral por jugadores como Catanha y Jesuli. El club dilapidó las operaciones rentables fichando sin control. Los 30 millones de euros que habían generado las ventas de Míchel Salgado y Makelele, entre otros, se los comen tres fichajes multimillonarios con unas fichas altísimas como no se habían pagado nunca, y entonces te endeudas.
-¿Y como se entiende un cambio tan radical con el mismo presidente?
-La ampliación de capital desarraigó al Celta. Las instituciones se apartaron del club. Pasamos de un responsable económico preparado como Javier Alonso, empresario y asesor de empresas de éxito, a una gestión en la dirección general catastrófica, y esa es una de las claves fundamentales de la crisis del club, al asumir competencias económicas con las que no se estuvo a la altura.
-¿Y entiende que se haya maquillado la situación económica real que originaron esas operación mediante una contabilidad falsa?
-Los maquillajes existen y han existido siempre, en el fútbol y en cualquier empresa, para presentar una versión presupuestaria que permitiese cumplir con unos objetivos. Se puede hacer con el fin de beneficiar al club y que el Celta no desapareciera, que el impacto sería importante. El problema es como se hizo. Hay formas tolerables y formas poco ortodoxas, como ocurrió porque no había fundamentos económicos. La gestión no estuvo a la altura exigible. Se perdieron contenciosos y se levantaron actas por impagos que antes no se perdían.
-¿Justifica la existencia de una deuda incontrolada?
-Puedo justificar que tenga números rojos razonables que no hipotequen su futuro. Lo otro me parece un suicidio. Tienes que tener un patrimonio, una plantilla, con la que seas capaz de afrontar la deuda. No justifico un endeudamiento a lo bestia, no es manera de gestionar.
-Cree entonces que la gestión era la más adecuada.
-Los que conocíamos el Celta por dentro sabíamos que la deuda estaba aumentando. Salvó la cara mientras estaba en Primera División, pero sabíamos que era inasumible en Segunda.