Una invitación para vándalos y okupas. Los bloques de Marbar se han quedado a merced de la voluntad de cualquier persona que pueda forzar un portal. Un acto nada complicado, como descubrieron en el edificio centro. Hace pocos días alguien forzó una de las entradas y destrozó buzones, repartió propaganda por el suelo y provocó daños en alguno de los interruptores de la luz. No es la primera vez. Hace meses decidieron cambiar la cerradura porque temían que un gran número de trabajadores y personal de la construcción tuviera copias. «Como el bloque está vacío entran a robar y destrozar cosas. Yo he asegurado la casa porque la tengo amueblada pero hay mucha gente que solo ha dado la entrada y ya lo da por perdido», apunta Adolfo Vázquez, mientras sonríe ante una cocina nueva de color rojo.
La alegría le dura poco cuando piensa que no podrá preparar la cena de su hija y su mujer hasta dentro «de varios años, con un poco de suerte», lamenta con pesimismo. «Pensé que este sería nuestro primer invierno en casa, pero ya parece imposible», recuerda el joven, que trabaja en Vigo.