El BNG sostiene que la ciudad debe tener un estadio moderno aunque no se logre la Universiada
17 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El proyecto de reforma del estadio de Balaídos vuelve a saltar a la palestra. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, apuntó en la jornada de ayer que la construcción de un túnel desde Castrelos hasta el final de la calle Alcalde Portanet dejará sin tráfico pesado la actual entrada de Citroën y permitirá relanzar la reforma del estadio municipal grada a grada.
Caballero dio a entender que, con el paso subterráneo, que ya está previsto por la Consellería de Política Territorial, y con la conexión al segundo cinturón que se ha abierto en el polígono de Balaídos, no existen impedimentos para activar el nuevo Balaídos ni debe haberlos por parte de Citroën.
El Bloque, que oficialmente desconoce los últimos movimientos de la alcaldía al respecto, siempre ha sido partícipe de la reforma integral del estadio municipal. De hecho, la incluyó en el proyecto de Universiada defendido en Bruselas. Santiago Domínguez entiende que la ciudad debe impulsar unas instalaciones modernas independientemente de si se logra ese evento o no.
Los nacionalistas, no obstante, abogan por obtener contrapartidas del Celta en el nuevo convenio que Concello y club firmarán para el uso de las instalaciones municipales durante otros veinte años. Este aspecto lo ha omitido hasta la fecha Abel Caballero.
El coste del proyecto, según las estimaciones del Ayuntamiento, oscila entre los 70 y los 100 millones de euros, pero la pretensión es que no sean sufragados con dinero de las arcas municipales, que no se graven «los impuestos de los vigueses», sino arrancar convenios con otras instituciones y llegar a acuerdos con la iniciativa privada para que el tejido empresarial pudiese invertir en el proyecto.
En todos los supuestos el estadio continuaría siendo de titularidad municipal y la ubicación no variaría ni un ápice. La idea de crear un gran área comercial que se había alimentado bajo la presidencia de Horacio Gómez no sería contemplada en este proyecto, aunque sí quedaría por definir el uso de todos los locales comerciales que se generarían con el proyecto de reconstrucción del estadio.
El nuevo complejo tendría capacidad para unos 40.000 espectadores superando en siete mil el aforo actual. Todas las localidades serían bajo cubierto como ya sucede en la actualidad y los asientos estarían más espaciados. La idea inicial apuntaba también a acercar más el graderío al rectángulo de juego, una cuestión fácil de realizar al desaparecer las viejas pistas de atletismo.
Una de las principales novedades sería incluir un párking subterráneo con capacidad suficiente.