El Celta B logró ayer tres puntos de oro, que le permiten llegar a la Navidad con un poco más de tranquilidad al alejarse de la zona baja de la tabla. No puede decir lo mismo el San Isidro que volvió a perder fuera por un contundente 2-0 que le hunde más en la zona oscura de la tabla. El de ayer era un partido difícil para los chicos de Alejandro Menéndez. Desde que saltaron al campo sabían que una victoria en Barreiro les borraría muchos quebraderos de cabeza.
El equipo local fue ganando terreno poco a poco, tras una primera parte en la que el buen juego no fue la nota dominante. La situación empezó a cambiar con la primera cartulina roja a Manu Mora por un pisotón en la entrepierna que dejó a Iago Aspas en el suelo durante un par de minutos, poco antes del descanso del partido. El jugador tinerfeño ya se había encargado de inaugurar el partido con la primera tarjeta amarilla en el minuto 23.
Desde ese momento, los celestes tomaron las riendas del partido, aprovechando la superioridad numérica sobre el terreno de juego. El conjunto tinerfeño parece que recuperó un poco el ritmo al inicio de la segunda parte hasta que un gol del Celta en el minuto 51 lo desequilibró y no supo manejar las escasas oportunidades que tuvo. Goran Maric se encargó de materializar la primera oportunidad real de marcar, tras un despiste de Yerai.
El 2-0 llegaría apenas diez minutos después de la mano de Iago Aspas, con en los dos últimos encuentros salió como titular y marcó sendos goles. El técnico celeste, Alejandro Menéndez, se mostró satisfecho del juego de su equipo y situó la tarjeta roja como un punto de inflexión muy importante para reconducir el partido. Al término del encuentro explicó que los chicos tuvieron paciencia para madurar y ganar el partido.
Ataques locales
El conjunto visitante apenas llegó a la portería contraria durante el segundo tiempo y la mayor parte del partido se disputó en el área tinerfeña. El Celta supo hacer un buen juego de ataque que se acrecentó ante una defensa endeble del San Isidro, que se rompió por completo con la segunda cartulina amarilla para Aday que tuvo que abandonar el partido. A partir de ahí el juego se hizo monótono y sólo el Celta tuvo oportunidades de gol.
Si hubo un protagonista durante el encuentro, fue el árbitro, que durante la segunda parte, sacó cinco tarjetas amarillas, tres para el conjunto local. Maric y Campillo fueron amonestados por demorarse al sacar un córner y de la banda, respectivamente. Estas decisiones arbitrales fueron las únicas que consiguieron levantar al público de Barreiro de las gradas.
El único susto de la jornada lo protagonizó Almenara, quien después de un balonazo en la cabeza tuvo que ser sustituido por Sanfiel y permaneció en el banquillo cubierto por una manta y atendido por el médico hasta el final del encuentro.