«Hay que olvidar los teléfonos por ondas porque los negocios necesitan Internet»
Marta López, propietaria, con 27 años, de una casa de turismo rural luguesa A Marta López Álvarez le queda todavía bastante lejos la treintena y la mujer ya es dueña de la Casa de Láncara, un establecimiento de turismo rural en el municipio lugués del mismo nombre. A la entrevista, que se desarrolla en su salón, acude muy nerviosa y sólo respira tranquila cuando se pone el punto y final. Después, da la imagen contraria: muy efectiva, siempre pendiente de los clientes y sus necesidades (y caprichos), firme y segura. Uno de sus pulsos lo libra con Telefónica: «Hay que olvidar para siempre los teléfonos por ondas porque impiden que crezcan los negocios; dentro de poco la mayoría de las reservas se harán a través de Internet, y tal y como estamos nosotros ahora no podemos conectarnos», dice.
CRISTÓBAL RAMÍREZ