«Hay que olvidar los teléfonos por ondas porque los negocios necesitan Internet»

CRISTÓBAL RAMÍREZ A CORUÑA

GALICIA

ÓSCAR CELA

Marta López, propietaria, con 27 años, de una casa de turismo rural luguesa A Marta López Álvarez le queda todavía bastante lejos la treintena y la mujer ya es dueña de la Casa de Láncara, un establecimiento de turismo rural en el municipio lugués del mismo nombre. A la entrevista, que se desarrolla en su salón, acude muy nerviosa y sólo respira tranquila cuando se pone el punto y final. Después, da la imagen contraria: muy efectiva, siempre pendiente de los clientes y sus necesidades (y caprichos), firme y segura. Uno de sus pulsos lo libra con Telefónica: «Hay que olvidar para siempre los teléfonos por ondas porque impiden que crezcan los negocios; dentro de poco la mayoría de las reservas se harán a través de Internet, y tal y como estamos nosotros ahora no podemos conectarnos», dice.

08 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Llegar al valle donde se extiende Láncara, en el corazón de la provincia de Lugo, se hace largo una vez tomado el cruce en Pobra de San Xiao. La carretera muestra una gran generosidad en curvas, aunque quizás por eso el valle continúa siendo un paraíso. Y donde éste comienza a difuminarse con la montaña circundante se alza un edificio del siglo XIX a medio caballo entre las casonas asturianas y la huella de los indianos. Todo él, más la amplia entrada, las palmeras, el jardín, una enorme finca donde pastan los caballos y la capilla son propiedad de la familia de Marta López, pero el establecimiento hostelero es su negocio, con la ayuda inmediata de su padre. «A pesar de que nací y viví en A Coruña, a mí siempre me atrajo el campo», comienza diciendo. Y buscando completar su formación se metió en lo más parecido al mundo rural: Ingeniería Agrónoma. «Al principio, desganada, tengo que reconocerlo, porque esto me atraía mucho más. Pero ahora voy a acabar la carrera. De todas formas, insisto: me gusta más mi negocio», asegura con rotundidad. -¿Qué hará cuando termine los estudios? -Ya le digo que esto me tira: yo seguiré aquí. Hemos invertido mucho para dejarlo ahora. -Galicia se puebla de casas similares a la suya. ¿Qué es el turismo rural? -Una nueva forma de hacer turismo, distinta de la fórmula clásica sol y playa. -¿Una moda, quizás? -No, no, va a perdurar. De moda, nada. -En el fondo, usted regenta un hotel. ¿O no? -No. Yo cuando viajo soy la primera en buscar una casa de turismo rural, porque cada una es diferente de las otras y encierra su propio encanto. Nosotros ofrecemos algo especial, distinto de lo que ofertan los hoteles. -Sí, la arquitectura. -También, pero no sólo. Aquí el trato es más cordial, más personalizado. -¿Se trata de una salida profesional para los jóvenes? -Es una alternativa de futuro, pero vamos hacia las trescientas casas y mucho más no se puede ampliar, porque si no se satura el mercado.