El agresor, ya detenido, comenzó a disparar en un andén después de que un policía intentara detenerlo cuando realizaba pintadas con un rotulador en los muros de la estación.
Entre las víctimas mortales del francotirador hubo siete hombres y tres mujeres de entre 25 y 72 años, la mayoría asesinados en Maryland y Virginia, y también en Washington y Alabama.