El agua protagonizó el simulacro de incendio realizado en el colegio Emilia Pardo Bazán En la cocina del Pardo Bazán se quemó ayer algo más que el estofado. Nadie les avisó del simulacro y cuando oyeron las sirenas, creyeron vivir un incendio de verdad. El fuego era de mentira, pero el susto fue muy real. Mientras la tensión se cocía entre pucheros, los chavales, que sí estaban sobre aviso, cumplieron su papel. Eso sí, salieron del fuego para caer en el agua. En el patio les recibió un chaparrón sin necesidad de manguera. Y como en un incendio no vale parar a abrigarse, muchos enfrentaron la lluvia en camiseta.
XURXO FERNÁNDEZ