Portugal, acuciado por los problemas económicos, se divide ante la posibilidad de pedir a España que comparta la organización del torneo En noviembre de 1999, Balaídos acogía su último partido de selecciones. España y Brasil empataban a cero. Tres años después, Vigo podría verse inesperadamente beneficiado por las apreturas económicas de Portugal. El país vecino, con graves retrasos en la construcción de estadios para la Eurocopa, se plantea pedir a ciudades españolas fronterizas que se unan al evento.
A. M.