30 dic 2001
Todos los partidos son inestables
Más de la tercera parte del cuerpo electoral cambia de opción política Desde las decisivas generales de 1996, todos los partidos gallegos vienen registrando un alto y peligroso grado de volatilidad. Ninguno dispone de un electorado plenamente estable, incondicional. Como en la vida postmoderna, se da un creciente grado de infidelidad y de adhesión condicionada: para esta elección sí, para esta no, para la otra prefiero a la competencia; voto en blanco, o simplemente no voto. El centroderecha es incluso ligeramente más volátil que el agregado de la izquierda. Entre los que más lo han votado y los que menos, hay una diferencia del 29,4%. Para la izquierda es del 28,2%.