Los habitantes de la localidad, destruida por el terremoto, duermen a la intemperie y rezan para que la tierra deje de temblar En la mezquita de Logari, en la ciudad vieja de Nahrin, los fieles comenzaron a rezar ayer muy temprano. Entre los escombros del templo se disponían a leer el Corán entero para pedir a Alá que la tierra dejase de temblar. Sobre una bandera verde recordaban a los 18 niños y cuatro adultos que murieron allí. Había rostros marcados por el dolor y por el sueño entre unos hombres que pasaron la noche en vela o durmiendo a la intemperie por temor a que las continuas sacudidas les tiraran encima lo poco que quedaba de sus casas. La ayuda internacional sigue llegando, aunque con dificultades, en medio del caos.