Las brigadas trataban de sofocar a última hora los focos de A Cañiza y O Incio, con diez kilómetros de frente Las altas temperaturas, la falta de humedad en el aire y la mano de los incendiarios se aliaron ayer para propagar el fuego por los montes de Galicia. Al cierre de esta edición, las brigadas intentaban sofocar los incendios múltiples de Nogueira de Ramuín (Ourense) y O Incio (Lugo), éste con un frente de diez kilómetros de longitud. Pero fue en el municipio pontevedrés de A Cañiza donde las llamas se extendieron con mayor virulencia avivadas por la acción de un pirómano, aún sin detener, que fue dejando su rastro en focos alineados. Sólo un frente quedó controlado gracias a la construcción de un cortafuegos de emergencia.
REDACCIÓN