«Hagamos un encuentro cara a cara, en la ONU y frente a los medios internacioneales y veamos qué argumentos acepta mejor la opinión pública», dijo el presidente iraní.
Teherán y otras grandes ciudades del país amanecieron tomadas por la policía antidisturbios y por las milicias radicales de voluntarios islámicos, «Basij».
Suponen, dijo el presidente iraní, «la última demostración de poder» del Consejo de Seguridad, al que acusó de tratar de monopolizar la energía nuclear bajo su control