El arzobispo Francisco José Prieto afirma que «la Iglesia no puede permanecer callada ante el dolor de la explotación y la trata. Su palabra y su acción deben ser siempre un grito contra la injusticia»
Jesús Sanz Montes se pregunta «¿Dónde está la reciprocidad negada de los moritos con los cristianos que asesinan en nuestras iglesias dentro de sus territorios?»