Cuarenta barcos con base en los puertos de la comarca zarpan hacia las Azores para iniciar una nueva costera Amanece y aunque no lo parezca en el puerto de Burela no es un día más. Mientras varios boniteros aún conservan las banderas y las ramas de laurel con las que fueron adornados para la procesión del marítima del domingo, otros ya no están. Los que quedan enseñan las varas apuntando a proa, afiladas como aguijones, mientras los marineros cargan las bodegas con víveres. Una embarcación enfila el espigón del muelle, dejando un tímido rastro de espuma. Con las varas abiertas a babor y estribor parece una mariposa que muestra el camino que seguirán el resto de barcos. Amanece en Burela y comienza otra costera del bonito. ¿El destino? Las Azores.
J.A.Q.