El autor del cuadro tilda la decisión de Carlos Osoro y de los vicarios de «destrucción blasfema y sacrílega» El Obispado de Ourense ha derribado un mural que sobre la crucifixión de Cristo y del Hombre pintó el padre Silva en los años 50. La obra se hallaba en la pared que tapiaba un vano de la fachada norte, en la planta baja del pazo episcopal, ahora en reforma. La Iglesia justificó ayer esta actuación que ya ha causado polémica y reacciones desde Benposta. Ayer se hacía público desde el obispado que la restauración de su sede, obra del arquitecto Queralt, de comienzos del siglo XX, prevé «la coherente recuperación de esa ventana por una obligación de respeto al edificio». Tal decisión, según los responsables del obispado, «no ha sido tomada a la ligera ni sin dolor» y añade que no se vea aquí una persecución al padre Silva ni un menosprecio de dicha pintura.
J.M. GARCÍA