Serge Faucherau repasó la trayectoria de la artista, entre el surrealismo, la abstración y el clasicismo La inquietud creativa de Maruja Mallo (Viveiro, 1902-Madrid, 1995) se trasladó ayer al teatro Pastor Díaz. La imagen, la palabra, la música y la danza se sucedieron en el escenario para rendir homenaje a la controvertida artista, en la ciudad donde nació hace un siglo. El francés Serge Faucherau, experto en la obra de la pintora, repasó su trayectoria y la evolución de su trabajo, que navegó del surrealismo a la abstracción, y de ahí a la búsqueda de un nuevo clasicismo. Unas 70 personas asistieron al congreso.
ANA F. CUBA