La colonia británica disfruta en el vigésimo aniversario de la guerra de una gran prosperidad, mientras Buenos Aires sigue reclamándola «Pasaron ya 50 años. Es hora de recuperar lo que es nuestro». Así comienza «Malvinas 2032» un videojuego de ordenador sobre la reconquista de las islas de la discordia. Es sólo un simulacro. Argentina no está para librar guerras y menos todavía para perderlas. El vigésimo aniversario del conflicto se conmemora con la reclamación pacífica, por la vía diplomática, de estas islas, que ocupan una superficie un poco mayor que la provincia de Lugo. Hoy los 2.300 habitantes de las Malvinas son ricos, recelan de los argentinos y viven cercados por unas 10.000 minas antipersonales sembradas durante la guerra.
22 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.ANXO LUGILDE Mañana se cumplen veinte años del desembarco de comandos argentinos en las islas Georgias, que junto con las Sandwich y las Malvinas conforman las posesiones inglesas en el Atlántico Sur, ocupadas en 1833. Corría 1982 y la tambaleante dictadura militar, encabezada por el general Galtieri, aprovechó el conflicto desencadenado por un empresario argentino, Constantino Davidoff, para desviar la atención y unir a la ciudadanía. El 2 de abril Argentina ocupó Puerto Argentino (Port Stanley para los ingleses) y se hizo con el control de las Malvinas (Falklands para los británicos). Los sanguinarios militares se tomaron la justicia por su mano invocando resoluciones de la ONU. Calcularon mal. No contaban con la obstinación de Margaret Thatcher. La entonces impopular primera ministra británica encontró la ocasión perfecta para convertirse en la Dama de Hierro. El hundimiento el 2 de mayo del crucero General Belgrano por un submarino inglés marcó el punto de inflexión de la guerra, que coincidió con el desembarco inglés. «Fuertes y decisivos combates fueron demostrando la superioridad tecnológica y de información británica». Este es el parte de guerra que ofrece ahora el Ejército argentino. También proclama que «la causa de las Malvinas sigue siendo un objetivo nacional que intenta resolverse por la vía diplomática». El Gobierno de Duhalde reiteró ese objetivo nada más tomar posesión. Hace ya más de una década que las relaciones con Gran Bretaña se normalizaron. Incluso Tony Blair pisó suelo argentino. Pero las heridas no han cicatrizado lo suficiente como para iniciar negociaciones al estilo de Gibraltar. Divisas gallegas Los malvinenses son espectadores privilegiados de la catástrofe económica argentina. Su renta es un 30% más alta que la británica, gracias a la venta de derechos pesqueros a empresas como las gallegas Pescanova y Vieirasa. Hay un todoterreno por cada dos habitantes. Los cruceros de lujo constituyen otra fuente de ingresos mientras se intenta repoblar las islas con renos para diversificar la tradicional producción de carne de cordero. Los ex-combatienes mantienen vivo el recuerdo de una guerra en la que murieron 236 británicos y 665 argentinos, a los que hay que sumar los 300 veteranos que se suicidaron. Fue el Vietnam austral.