Denuncian las carencias del centro, que este año tuvo una fuga y tres intentos Los presos de Sevilla II tiene fácil la fuga. Entre los 1.500 internos es «vox populi» la facilidad con la que se pueden forzar los barrotes de las ventanas que, según los funcionarios, parecen de plastilina. «Con un simple palo de fregona y un pantalón mojado, preferiblemente vaqueros porque son más resistentes, se hace un torniquete y se abren», denuncia el delegado sindical de Acaip (Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias).
ISABEL BAEZA