Denuncian las carencias del centro, que este año tuvo una fuga y tres intentos Los presos de Sevilla II tiene fácil la fuga. Entre los 1.500 internos es «vox populi» la facilidad con la que se pueden forzar los barrotes de las ventanas que, según los funcionarios, parecen de plastilina. «Con un simple palo de fregona y un pantalón mojado, preferiblemente vaqueros porque son más resistentes, se hace un torniquete y se abren», denuncia el delegado sindical de Acaip (Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias).
28 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los barrotes son «más bien de plastilina que de hierro», asegura este funcionario, después de que el martes se fugase Domingo J.B., un preso de 20 años de la «banda del demonio», conocida por sus atracos violentos a gasolineras. Esta fuga es la primera que culmina con éxito, después de los tres intentos de evasión de este año. Los funcionarios no comprenden cómo una cárcel relativamente moderna, data de 1989, tiene estas carencias. Por ello, piden a Instituciones Penitenciarias que destine una partida presupuestaria para «al menos cambiar la estructura de las ventanas». Además, según denuncia Acaip, los sistemas de seguridad preventivos «no funcionan totalmente» como quedó demostrado en la fuga. El delegado explicó que el interno salió por la ventana, subió al «tejadillo del patio de su módulo», saltó un muro y alcanzó el patio intramuros, vigilado por la Guardia Civil, donde fue detectado. Pero el preso cruzó el patio en 5 segundos y en 3 saltó la tapia. Los funcionarios denuncian que la Guardia Civil «no cubre los puestos de su responsabililidad» y temen el 15 de julio se reduzcan los efectivos.