Un taxista coruñés dispone en su coche de un vídeo y de una consola Play Station «Oye, tío, que voy en un taxi con Play Station. Que sí, que es verdad». En el asiento delantero, César Maroño sonríe mientras su cliente presume por el móvil. «Dile que también tengo vídeo VHS», apunta sin soltar el volante. «Y vídeo, tío, te lo juro». La carrera acaba y el pasajero se baja del medio transporte «más tecnológico» de A Coruña. Viajar en el taxi 283 es como estar en el salón de casa. Un lujo de comodidades al servicio del viajero. Y sin suplemento. «Los clientes alucinan», resume César.
RUBÉN VENTUREIRA