Un taxista coruñés dispone en su coche de un vídeo y de una consola Play Station «Oye, tío, que voy en un taxi con Play Station. Que sí, que es verdad». En el asiento delantero, César Maroño sonríe mientras su cliente presume por el móvil. «Dile que también tengo vídeo VHS», apunta sin soltar el volante. «Y vídeo, tío, te lo juro». La carrera acaba y el pasajero se baja del medio transporte «más tecnológico» de A Coruña. Viajar en el taxi 283 es como estar en el salón de casa. Un lujo de comodidades al servicio del viajero. Y sin suplemento. «Los clientes alucinan», resume César.
07 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.A lo loco. Así conduce César. Ahora pisa a fondo sobre pistas de tierra australianas. Estamos en la realidad virtual, claro, en la que ofrece el juego de rallies Colin McRae 2, un clásico. «Así descargo la adrenalina», apunta César, de 35 años. Entre servicio y servicio, partida. Y no de tute, como algunos de sus compañeros. «Ningún cliente me ha pedido jugar a la Play, porque las carreras son cortas y no da tiempo. Pero si me la piden, ahí la tienen». La oferta será bien acogida entre los jóvenes que de jueves a sábado recoge en el Orzán. «Flipan, pero más que querer jugar me preguntan cómo funciona la consola». Su trabajo le llevó. En el maletero instaló una toma de corriente de doce voltios. Seis metros de cable, que no se ven, llevan la electricidad hasta el salpicadero, donde reposa una tele de cinco pulgadas. Bajo el volante, la consola y el mando. El audio le dio más quebraderos de cabeza técnicos. «Un amigo inventó para mí unos adaptadores». Ahora, el sonido brota potente por los ocho altavoces del taxi. «Y en dolby sorround», presume. El vídeo, que instaló hace tres años, se alimenta igual. Cuando lo llaman para viajes largos, alquila pelis. «Pillo varias y doy a elegir». Asegura que tiene varios clientes fijos gracias a este servicio adicional. «Lo único que hago es aprovechar la tecnología. Para eso está, ¿no?», zanja.