Estados Unidos pierde cinco billones de pesetas al año por el bajo rendimiento de los empleados tras el almuerzo El invento español por excelencia ha sido y es la siesta. En la actualidad, numerosos países se han apuntado a esta forma de sentir un nuevo placer tras demostrarse que, quienes tras el almuerzo se adentran por unos minutos en el mundo de Morfeo, rinden más durante el resto de su jornada laboral. En Suiza y Alemania lo han comprendido, y tanto Berlín como Zúrich ofrecen a sus ciudadanos una sala pública destinada a dormir la siesta. Pero junto a empresarios que sólo piensan en amasar fortunas (en Estados Unidos las pérdidas por el bajo rendimiento de los trabajadores alcanzan los cinco billones de pesetas) los profesionales de la siesta tienen una máxima: «Es como vivir dos veces: si sueñas algo bueno, mejor, y si es malo, nada, era la siesta...».
MANUEL GUISANDE