El plan aprobado por Berlusconi pretende vigilar los centros de inmigrantes y puntos turísticos de Roma, Milán, Nápoles, Bari, Catania, Padua, Palermo, Turín y Verona.
Adriano Graziano, de 41 años, onsiderado jefe de una de las más conocidas «familias» de la mafia napolitana, había logrado escapar a la redada policial del pasado mayo.