Una vez que la crisis ha tocado fondo los Gobiernos y bancos centrales podrían comenzar a reducir las medidas de apoyo al sistema financiero, entre las que destacan la bajada de tipos de interés y las inyecciones de liquidez.
En el primer semestre de 2009 ha crecido más de un 120 por ciento el número de familias que se han visto obligadas a retrasar «en al menos una ocasión» el pago de su hipoteca.