En Lugo, ciudad sin cronista que escriba su historia oficial, anda revuelta la cosa política y endiosada la banca, mientras se anuncia la toma de sus calles por tractores como armas contra el expolio de la leche
Aduce que los vehículos se ven obligados a circular por la localidad y, por tanto, «pueden repostar en la gasolinera o tomar algo en los bares, por ejemplo»