Los apelativos extranjeros pierden fuerza en beneficio de los tradicionales entre los bebés de la Costa da Morte, aunque ya hay una Gisela Los niños de ahora traen un nombre debajo del brazo. Antes la elección no era tan complicada. Normalmente formaba parte de la herencia de padres a hijos o de la tradición. Por eso no es extraño que los apelativos más frecuentes entre la población sean José, entre los hombres, y María del Carmen, entre las mujeres. Pero las cosas han cambiado. Los padres de hoy son originales, y los libros de nombres se venden como churros. Los extranjerismos que se utilizaron en décadas pasadas pierden fuerza, y en su lugar emergen los nombres gallegos. Sin embargo, hay una Gisela, quizá producto del éxito televisivo «Operación Triunfo».
G. R.
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C. A.