Los análisis de laboratorio no permiten afirmar que las verduras originaron la infección de la mortífera bacteria que causó 19 muertos en Europa, según indicó ayer el laboratorio de referencia europeo de E. coli, cuya sede se encuentra en Roma.
«La alarma en lo que se refiere al consumo de verduras no se justifica, pues los análisis de laboratorio no han permitido sostener la hipótesis de que el origen de la infección sean verduras contaminadas», según se recoge en un comunicado difundido por el organismo.
Mientras tanto, la incertidumbre sobre el foco de origen de la infección, que ha causado 19 muertos y afectado a más de dos mil personas, continúa en aumento. A día de hoy, no existe ninguna hipótesis fuerte y el abanico de pistas se abre desde el agua residual hasta la carne.
El brote también se extiende a nuevos países, puesto que ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que, contando a Alemania, son ya doce los afectados: Austria (2), República Checa (1), Dinamarca (17), Francia (6), Holanda (8), Noruega (1), España (1), Suecia (43), Suiza (2), el Reino Unido (7) y Estados Unidos (2).
Todos estos enfermos han viajado a Alemania, salvo en dos casos, lo que puede hacer sospechar que el contagio se produjo de persona a persona, algo por otra parte bastante común en las infecciones de E. coli. La transmisión, en este caso, es a través de restos de heces o por vía oral. El contagio, según la OMS, «puede ocurrir sin una higiene adecuada», por lo que una medida de prevención eficaz es lavarse las manos después de ir al baño y antes de tocar los alimentos.
Demanda española
A la crisis sanitaria se une la agrícola, en la que los principales perjudicados están siendo hasta ahora los productores españoles de pepino, a los que se acusó injustamente en primera instancia de haber causado el brote. Los productores y representantes del sector hortofrutícola español afectados por la situación acudieron ayer a Hamburgo no solo para buscar indemnización, sino sobre todo la reparación del «daño moral» que se le ha hecho a sus empresas. «Ahora mismo no somos una pequeña empresa, sino una empresa muerta. Nuestro nombre ha quedado machacado», subrayó Antonio Lavao, propietario y socio fundador de la cooperativa agraria Frunet, empresa malagueña a la que Alemania vinculó al brote de agresiva bacteria intestinal. En España, varias empresas andaluzas preparan demandas millonarias contra el Gobierno alemán por las pérdidas ocasionadas, a la espera también de que a ellas se sume el Estado español, lo que parece poco probable.
Pero las pérdidas por la venta de frutas y hortalizas amenazan ahora también a toda Europa. Al veto impuesto por Rusia a los productos de la UE se sumó ayer el Líbano, que ha prohibido la importación.