Héctor Verea: «Fumar en el coche con hijos dentro debería considerarse maltrato»
SOCIEDAD
El neumólogo alaba la nueva ley del tabaco, considera «frikis» a quienes la critican y recuerda que el fumador pasivo en locales con humo se arriesga a padecer cáncer
14 ene 2011 . Actualizado a las 11:00 h.La nueva ley del tabaco no perjudicará a los hosteleros, sino que beneficiará a numerosos fumadores pasivos que se exponen a los riesgos del humo en locales insalubres, sostiene el neumólogo Héctor Verea.
-¿Qué le parece la nueva ley del tabaco?
-Un paso más, una medida de una importancia enorme para la salud pública frente a una sustancia dañina que además genera adicción. -Parece que los hosteleros no están de acuerdo con que se prohíba fumar en sus locales. -Unos, sí; otros, no. Hay personas y actitudes realmente frikis. Siempre habrá problemas con algunos fanáticos y es verdad que se ven reacciones patéticas, pero lo cierto es que los locales van a estar más limpios, y empleados e hijos del dueño no tienen por qué estar respirando en una situación innoble. -Dicen que pierden clientes. -No creo. Si tengo un negocio, voy al público mayoritario y en España la mayoría es no fumadora, el 70%. No quiero pensar que algunos estén siendo utilizados por la industria. En España hay 55.000 muertes al año vinculadas al tabaco. -¿Es usted fumador? -Soy ex fumador. -¿El fumador pasivo que frecuenta un local con humo puede desarrollar cáncer? -Si va de forma asidua a un local con humo, tiene riesgo de padecerlo porque realmente está fumando. Es un caso parecido al de las esposas no fumadoras. -¿En qué sentido? -Las mujeres se han incorporado al consumo, cuando antes no era habitual, así que ahora vemos mujeres de 50 o 60 años que no fuman pero que tienen cáncer porque su esposo ha fumado toda la vida. -Un problema que han sufrido también los niños. -Fumar en el coche con un hijo dentro debería considerarse maltrato. Es una barbaridad. -Ustedes, los neumólogos, son partidarios de que el Estado sufrague los tratamientos de personas con problemas respiratorios, pero el Gobierno no está por la labor. -Porque el momento económico es delicado para el reintegro de los fármacos. Pero hay fórmulas intermedias, como subvencionar solo a aquellos que logran abandonar el tabaco, como un premio. Y eso se puede saber midiendo el aire respirado o por la saliva. -¿Fumar implica necesariamente cáncer de pulmón? -Una altísima probabilidad de sufrirlo. En el hombre, la edad media es de 60 años; en la mujer, de 50. -¿Por qué antes en la mujer? -Por su propia biología. De todas formas, antes en España fumaba el albañil, pero desde hace un tiempo lo hacen la mayor parte de las chicas jóvenes, y ese es un pequeño drama. El tabaco se les va metiendo en la piel y envejecen antes. Delante de 10 mujeres de 40 a 50 años es fácil saber cuáles fuman sin fallar ni una, por las patas de gallo. Las arrugas se tapan con maquillaje; el cáncer, no. Además, el alquitrán se acumula en los óvulos, por lo que su descendencia tendrá un toque desgraciado. A ver qué pasa con sus hijos. -¿No le parece contradictorio que se restrinja el consumo y el Estado siga beneficiándose de los impuestos de venta. -El Estado es un cúmulo de contradicciones, como la sociedad misma. No es el señor de la Edad Media rodeado de siervos, somos todos. No obstante, la finalidad no es solo recaudatoria, que también, pero el precio funciona como elemento disuasorio para adolescentes. -¿Pese al enorme gasto sanitario? -A pesar de la subida del precio, no se llega a cubrir lo que implica el tabaquismo en costes sanitarios. El coste de salud de cada cajetilla es de 100 euros en los varones y 70 en la mujeres.