Debuta como tatarabuela a los 88 años

Pablo Portabales
Pablo Portabales A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA CIUDAD

Pilar fue madre a los 20, abuela a los 40, bisabuela a los 56 y acaba de tener su primera tataranieta

23 dic 2010 . Actualizado a las 12:00 h.

En esta historia con tintes navideños el niño Jesús se llama Lucía Vilar Matos y tiene 6 meses. Esta pequeña representa la quinta generación de mujeres de una familia de la parroquia de Monteagudo, en Arteixo (A Coruña).

La saga la inició hace 88 años Pilar Piñeiro Loureiro, que tuvo cinco hijos. A la primogénita, Consuelo Felípez Piñeiro, que ahora tiene 68 años, la trajo al mundo a los 20 años. Consuelo se casó a los 17 y dio a luz a su primera hija a la misma edad que su madre, a los 20 añitos. Con 40, la edad en la que en la actualidad muchas mujeres tienen su primer hijo, Pilar ya era abuela. La primera nieta, María Luisa Lamela Felípez, nació hace 48 años en A Coruña y también se casó muy joven, con 16, y a esa edad tuvo su primera hija, María Matos Lamela, con lo que Pilar debutó como bisabuela a los 56 años.

El récord actual, tatarabuela con 88 años, pudo batirlo mucho antes porque su bisnieta, María Matos Lamela, rompió la precoz tradición familiar de alumbramientos y retrasó su estrenó como madre a los 31. «Muchas veces me preguntaron por qué rompía la tradición. Me casé con 25 y hasta ahora no tuvimos ganas de tener hijos porque, además, tampoco contábamos con un trabajo fijo que nos diera estabilidad», comenta la madre de la pequeña Lucía, ya adaptada a los tiempos actuales.

Pilar, la feliz tatarabuela, goza de una salud envidiable. Trabaja la tierra, hace la cama, prepara la comida y cuida de su marido, José Felípez, de 98 años, cuyo estado físico precisa de atenciones constantes. A la tatarabuela le gustan mucho los niños y «es una mujer muy de su tiempo, a pesar de haber vivido siempre en un pueblo», asegura Luisa. «Siempre está pendiente de los medios de comunicación y ve muchos programas de televisión, por lo que puede hablar de cualquier tema de actualidad. A la asistenta social que va a casa le llama mucho la atención lo moderna que es en sus planteamientos».

Pilar está emocionada con este regalo en forma de tataranieta. «Parécese un pouco a min e á súa nai», asegura esta joven tatarabuela. Sin embargo, en las Navidades no podrán estar todas estas mujeres juntas, como querrían: «Hai que repartirse, unhas irán a unha casa e outras a outra. Nestas datas hai que cumprir coas familias».