Un instituto de EE.UU. indemnizará a una alumna por prohibirle ir con su novia al baile de graduación
SOCIEDAD
La joven estudiante del último curso del instituto pidió que se le permitiera llevar como pareja a su novia e ir vestida con un esmoquin masculino.
22 jul 2010 . Actualizado a las 18:50 h.Constance McMillen, de 18 años, llegó a un acuerdo con su instituto por el que este le pagará 35.000 dólares para cerrar la demanda que la joven puso en febrero contra el centro escolar.
Todo comenzó cuando a principios de año la joven Constance pidió permiso a la junta escolar para saltarse algunas de las reglas del baile de graduación. En concreto, dos de esas reglas. La de que las parejas tienen que ser de distinto sexo y la de que las chicas deben ir al baile con un traje largo.
La joven estudiante del último curso del instituto pidió que se le permitiera llevar como pareja a su novia e ir vestida con un esmoquin masculino. La junta escolar no solo no permitió a Constance obviar las reglas, sino que, ante la petición de la estudiante, decidió cancelar el baile, que debía celebrarse el 2 de abril pasado. La adolescente no se arredró y, ante lo que consideró un trato discriminatorio por su condición sexual, acudió a una organización de defensa de los derechos civiles, la Unión de Libertades Civiles (ACLU).
Allí, aconsejaron a la joven que denunciara al instituto y Constance siguió el consejo. Pocos días después de que McMillen pusiera la denuncia contra su centro educativo, su historia saltó a todos los medios de comunicación de Estados Unidos y de medio mundo. Y es que Constance no vive en la liberal California, ni siquiera en la cosmopolita Nueva York. La joven es de un pequeño pueblo, Itawamba, del estado de Misisipi, es decir, de lo que se conoce como el sur profundo.
Tras hacerse público su acuerdo con el instituto, la joven ha declarado: «Fue mi padre el que me dijo que debía demostrarles que estoy orgullosa de ser quien soy».
Además de la indemnización económica, el acuerdo obliga al instituto a hacerse cargo de los honorarios de los abogados que han llevado el caso de la joven y el centro escolar también ha tenido que comprometerse a no volver a discriminar a nadie por su condición sexual.