El ministro Caamaño dice que el burka es incompatible con la dignidad humana
16 jun 2010 . Actualizado a las 12:38 h.Nadie en el Gobierno, a excepción de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, había sido hasta la fecha tan claro como el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, a la hora de expresar su opinión sobre el uso del burka. «Es difícilmente compatible con la dignidad del ser humano», dijo. El comentario no es baladí si se tiene en cuenta que su departamento es el principal responsable de la futura ley de libertad religiosa. Una norma que regulará la utilización de esa prenda en espacios públicos.
El texto está aún en fase de borrador -o quizá sea más lógico decir borradores- a la espera de que el Ejecutivo tome una decisión política y determine hasta dónde está dispuesto a llegar en cuestiones tan polémicas como esta o como la laicidad de los funerales de Estado, hasta ahora oficiados por prelados católicos.
Sin embargo, Caamaño adelantó que abordará de forma «general» el uso de vestimentas religiosas fuera del ámbito privado.
En otro momento
A pesar de que, según aseguran fuentes de la Vicepresidencia primera -la responsable última del proyecto-, la norma está prácticamente lista para ser aprobada, el Ejecutivo la mantendrá en el congelador hasta que el momento político sea menos convulso. En la Moncloa creen que ahora no se entendería que José Luis Rodríguez Zapatero se ocupe de nada distinto a la economía y menos si se trata de una cuestión tan delicada, capaz de levantar ampollas incluso en sus propias filas puesto que afecta a los derechos civiles.
Pero el ministro de Justicia no tuvo más remedio que pronunciarse sobre el asunto del burka. La decisión de los municipios de Lérida, Tarragona y Barcelona de prohibir su uso, junto al del niqab , en dependencias públicas ha suscitado un debate del que el Gobierno no se podía sustraer. Sobre todo, en el caso de Caamaño, que ayer presentaba la memoria del 2009 de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dedicada a poner en marcha proyectos de integración de las minorías religiosas.
El «hiyab», otra cosa
Tampoco ahondó demasiado en sus intenciones legislativas, aunque fijó un criterio general que parece excluir el hiyab (pañuelo que cubre la cabeza) de la restricción, en tanto no parece conculcar ningún derecho fundamental de las personas.