De asesora nuclear en EE.UU. a consultora ambiental para la UE

SOCIEDAD

La física coruñesa Elena Rodríguez-Viéitez trabajó en las universidades de Berkeley, Stanford y Harvard, tres de las principales del mundo, antes de recalar en España

01 mar 2010 . Actualizado a las 16:22 h.

Llegó a Estados Unidos, «por probar», hace catorce años. Pero cuando la física coruñesa Elena Rodríguez-Viéitez recaló en la Universidad de Utah por medio de una beca de intercambio poco podía imaginarse que iniciaría una carrera profesional en Norteamérica que la llevaría a trabajar en algunas de las instituciones más prestigiosas del país, en particular, y de todo el mundo en general.

De Utah, donde completó un máster en ingeniería medioambiental, pasó a la Universidad de Berkeley (California), donde obtuvo el doctorado en ingeniería nuclear, para luego trabajar como investigadora visitante ( fellow ) en el Centro de Seguridad y Cooperación Internacional de la Universidad de Stanford (CISAC) y en el Belfer Center de la Kennedy School de la Universidad de Harvard, una especie de laboratorio de ideas en seguridad internacional, medio ambiente, ciencia y tecnología cuyas recomendaciones suelen ser muy tenidas en cuenta por la Administración estadounidense.

«Las instituciones públicas suelen seguir bastante los informes que publicamos», constata la investigadora gallega, que trabajó, entre otros, bajó la dirección de John Holdren, el actual asesor científico de Barack Obama. Durante el año que permaneció en Harvard, Rodríguez-Viéitez analizó el riesgo de la proliferación del armamento nuclear. De su trabajo partieron una serie de recomendaciones para mejorar las tecnologías de inspección de las plantas de centrifugado dedicadas a la obtención de uranio enriquecido. «Una inspección efectiva es esencial para distinguir si la planta está produciendo uranio enriquecido al nivel de combustible que se utiliza en las centrales de energía nuclear o, por el contrario, a un nivel de enriquecimiento mayor, necesario para construir bombas nucleares».

Elena Rodríguez-Viéitez sigue con pasión todo lo relacionado con la energía nuclear, pero ahora tanto su ocupación como su destino es otro. Después de casi catorce años de estancia en Estados Unidos, hace unos meses fue reclutada por el Instituto de Prospectiva Tecnológica de Sevilla (IPTS), uno de los siete institutos de investigación que la Comisión Europea tiene repartidos por el continente. Su misión es parecida a la que realizaba en EE.?UU.: ofrecer asesoramiento técnico a las instituciones públicas, en este caso a las autoridades comunitarias, sobre eficiencia energética y residuos.

Proyectos

La física gallega trabaja en dos proyectos. En uno apoya el desarrollo de nueva legislación de la UE sobre los criterios técnicos que deben cumplir ciertos productos eléctricos de consumo para obtener la ecoetiqueta medioambiental. Y en otro intenta determinar, dentro de los procesos de reciclaje, cuándo un residuo deja de serlo, lo que significa que no implica ningún riesgo para el medio ambiente. Las recomendaciones del IPTS se tendrán en cuenta en la toma de decisiones a nivel europeo, dentro de la nueva directiva marco sobre residuos.

En Sevilla, en principio, permanecerá durante tres años, y admite que «sigo pensando qué voy hacer luego». Su vida, reconoce, ha sido «un salto al vacío» del que no se arrepiente. «No es fácil, porque cambiar continuamente de residencia no te permite una estabilidad personal. Pero estoy muy contenta de haber hecho esto. No lo cambiaría por nada».

Ahora lo tiene más fácil. Cuando le entra la morriña, tiene un vuelo directo de Sevilla-A Coruña para reencontrarse con sus orígenes.