El cardenal de Madrid celebra la fiesta de la Sagrada Familia con una Misa al aire libre en la Plaza de Lima de Madrid.
27 dic 2009 . Actualizado a las 16:22 h.El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha dibujado un panorama desolador para los valores familiares cristianos, debido a la aceptación social de los «diversos modelos de familia» distintos al «verdadero matrimonio entre el varón y la mujer», el divorcio o el aborto.
En su homilía en la fiesta de la Sagrada Familia, que se celebra con una Misa al aire libre en la Plaza de Lima de Madrid, Rouco ha saludado a los cardenales, arzobispos y obispos llegados de otras diócesis, así como de Roma y de otros países europeos, a los sacerdotes y a las familias presentes.
Rouco ha asegurado que el modelo de la familia cristiana es el que responde fielmente a la voluntad de Dios y el que garantiza «el bien fundamental e insustituible» de la familia para sus propios miembros, la sociedad y la Iglesia, y la esperanza para el futuro.
Ha advertido de que «ese otro lenguaje de los diversos modelos de familia que parece adueñarse, avasallador y sin réplica alguna de la mentalidad y de la cultura de nuestro tiempo, no responde a la verdad natural de la familia».
El cardenal arzobispo de Madrid ha defendido a la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José, a la que ha puesto como ejemplo, y al «verdadero matrimonio entre el varón y la mujer».
A su juicio, es en el seno de las familias donde «los niños que van a nacer», los discapacitados, los enfermos o los rechazados reciben un amor incondicional y donde se responde «mejor y más eficazmente a las situaciones dramáticas» del paro, la ancianidad, la soledad o los fracasos matrimoniales.
Ha recordado la homilía del Papa anterior, Juan Pablo II, en 1982 en una Eucaristía también en la Plaza de Lima, y su rechazo a la anticoncepción y a la «gravísima violación del orden moral» cuando no se respeta la vida de los ya concebidos.
También ha aludido a una encíclica de Benedicto XVI, en la que dice que los estados están llamados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integración de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, «célula primordial y vital de la sociedad».
Para Rouco Varela, el panorama que presenta la realidad de la familia en Europa «no es precisamente halagüeño», debido a la «facilitación jurídica del divorcio hasta extremos impensables» y «la difuminación, cundo no eliminación, primero cultural y luego legal de la consideración del matrimonio como la unión irrevocable de un varón y una mujer» para procrear, además de las rupturas matrimoniales y familiares.
A esta situación, ha continuado, se ha añadido la crisis económica, con la inevitable secuela del paro y el desempleo.
Ha insistido en el derecho a la vida del niño, todavía en el vientre de su madre, que se ve «lamentablemente suplantado» en la conciencia moral de un sector cada vez más importante de la sociedad y en la legislación que la acompaña y la estimula, por un supuesto derecho al aborto en los primeros meses del embarazo.
Además, la vida de las personas con discapacidades varias, de los enfermos terminales y de los ancianos sin entorno familiar que las cobije «se ve cada vez con más peligro», según Rouco, que ve «un panorama a primera vista oscuro y desolador», aunque «en el trasfondo alumbran los signos luminosos de la esperanza cristiana».
Se ha referido a los asistentes como el testimonio de esa esperanza, ya que sin ellos Europa «se quedaría prácticamente sin hijos» y sin futuro.