«Las sociedades civilizadas y cultas tienen más problemas mentales»

Alejandro Posilio

SOCIEDAD

El psiquiatra revela que el gran número de pacientes con estrés, ansiedad ?o depresión impide que se pueda dedicar más tiempo a los enfermos más graves

25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Este catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares es el jefe de servicio del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, y ha presidido el comité organizador del decimotercer Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrado en Madrid esta semana.

-¿Es cierto que no tienen tiempo para atender a los enfermos graves, dado el alto número de pacientes con estrés, depresión o angustia?

-Esto es así en la asistencia pública, universal y gratuita, porque la demanda aumenta y porque antes, por ejemplo, nadie pensaba que un psiquiatra podía ayudar en un conflicto laboral o en un problema familiar, que son sucesos crecientes. Además, surgen nuevas formas, como el mobbing o el bullying, y ahora cuando se dan estas situaciones se pide ayuda a los servicios de salud mental. Todo convive con las enfermedades más graves, duraderas y de mayor relieve, que son las que requieren mucha atención y cuidados.

-¿Pero con el ritmo de vida actual hay algún ciudadano que no tenga estrés, depresión o ansiedad?

-Ansiedad todo el mundo tiene, porque es un ingrediente de la vida diaria, igual que el estrés. Incluso se puede tener mucho estrés sin ningún motivo, que les pasa a muchas personas que atendemos. En efecto, nuestra organización social favorece este tipo de situaciones de compromiso, que no son buenas para nuestro equilibrio psíquico.

-¿Por qué en las sociedades más desarrolladas existen más problemas de salud mental?

-A medida que hay un nivel creciente de civilización y cultura, pero sobre todo de tener cubiertas las necesidades más primarias, parece que nuestra naturaleza se vuelve hacia sí misma tratando de crear problemas que no tiene. En este sentido, las sociedades más desarrolladas y con más bienestar tienen un porcentaje muy importante de ansiedad, depresión, consumo de drogas o alcohol. Esto es una paradoja.

-¿Por eso hoy hay muchos más enfermos mentales que hace 50 años?

- Sí, numéricamente hay muchísimos más, pero eso tiene que ver con sociedades más desarrolladas, con necesidades primarias más cubiertas. Un ejemplo, cuando hay una guerra, los problemas mentales descienden drásticamente. Por ejemplo, en los campos de concentración nazis no había suicidios, cosa que en nuestra sociedad, con muchos problemas resueltos, es también un problema de salud pública. Nuestra mente tiene resortes por los que, al activarse el instinto de conservación, se pone por delante de todo lo demás y desaparecen las ansiedades, depresiones y otros problemas que en situaciones de equilibrio y protección nos llegan a quitar la tranquilidad y, a veces, hasta la vida.

-¿Sigue siendo actual la filosofía de que los enfermos mentales no deben estar encerrados en lugares especiales?

-Es una filosofía muy positiva. Lo que los enfermos mentales quieren es vivir como los demás. No tienen aspiraciones diferentes, sino tener amigos, familia, ir a tomar algo o conseguir trabajo. Sería injusto recluirlos o apartarlos de la sociedad. Esta filosofía no solo no se ha modificado, sino que ha demostrado su justicia y su necesidad.

-Aunque de vez en cuando aparezca un perturbado que acabe con la vida de numerosos inocentes.

-Hay miles de delincuentes que no son enfermos mentales. La gran mayoría de los delitos los cometen personas que no tienen ningún problema mental. Los enfermos psiquiátricos son, en general, mucho menos violentos que la sociedad común. Eso son estigmas, estereotipos y prejuicios. Cuando un enfermo mental comete un delito, que suele tener características muy especiales, eso tiene un eco extraordinario en los medios, y nos hace muchísimo daño. Perdemos años de trabajo por un titular de periódico. Es una situación en la que queremos incidir, porque no es cierto ni justo.