En Angola, país castigado por casi 30 años de guerra civil, Javier Cabrera participa en un programa de la FAO para garantizar el acceso a la agricultura
05 oct 2009 . Actualizado a las 20:41 h.Durante los últimos coletazos de la guerra civil de Angola, unas cinco personas fallecían cada día por las minas antipersona. Además de los muertos, el conflicto dejó a otras 80.000 personas mutiladas de por vida. Los enfrentamientos provocaron que solo en la capital, Luanda, residan seis millones de personas, «dos que máis de catro millóns son desprazados pola guerra e que se asentaron nos barrios do extrarradio da cidade en construcións precarias e sen ningún tipo de servizo, como auga potable, saneamento...». Lo relata Javier Cabrera, instalado en Luanda, donde participa en un programa la FAO, la agencia de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, en colaboración con Cooperación Galega.
Son precisamente esos desplazados, cuenta, los que menos recursos tienen, a los que más problemas se les presentan para salir de su situación y los que peor lo tienen para acceder a productos alimentarios ante la alta inflación del país (entre un 15 y un 25% anual). «Un exemplo: medio quilo de queixo pode custar entre 5 e 8 euros, e o salario medio son 85 euros», relata este vigués desde el sur de África.
El programa en marcha tiene como población de destino unas 1.200 personas que viven en Luanda, en la zona urbana y en sus alrededores, «dando formación en agricultura e cooperativismo ao mesmo tempo que subministramos material para acondicionar zonas de cultivo, como motobombas, redes de irrigación, material para microhortas, e sementes e outro material agrícola». Ese es el trabajo directo. Además, la iniciativa contempla un programa de educación nutricional para hasta 12.000 personas, que trabajarán en información a través de boletines, revistas y radios.
El trabajo tiene mucho de oficina como paso previo antes de ver los resultados. Y esa parte algunos la ven con escepticismo. «Á hora de pór un proxecto en marcha, os tempos nunca son os que ti queres, isto esixe moita paciencia e insistencia para conseguir os materiais e convocar ás persoas».
«Na última saída que realizamos co Ministerio de Agricultura ao interior da provincia para avaliar a situación de acceso e dispoñibilidade de alimentos das poboacións -recuerda-, un comentario habitual da xente coa que falabamos era que o que necesitaban eran intervencións mais directas sobre a súa situación e non tantas análises». Aunque él ya tiene cierto músculo por trabajar en zonas de conflicto. Su primera experiencia en cooperación internacional fue en Colombia, en Barranquilla, junto a una organización que denunciaba la violación de derechos humanos por parte del Estado y los paramilitares. «Nun país con tres millóns de desprazados e gran número de vítimas civís e desaparecidos, aprendín a traballar en contextos totalmente alleos á miña realidade en Galicia».
A muchos que hoy visita Javier en Luanda la situación les apremia. «O 60% da poboación se considera que está por debaixo da liña da pobreza, é dicir, que vive con menos de dous euros ao día. Iso é brutal». El acceso a una alimentación adecuada es muy pobre y la sanidad pública «atravesa moitas dificultades para atender á poboación, a educación non é suficiente...». Mientras, en Angola se invierten fortunas de países del Norte por su generación de petróleo.