Un día, Sergio Martínez se puso trascendente y abandonó la plaza como educador familiar municipal para focalizar su mente a miles de kilómetros. Con su esposa y su hijo, montó su vida en la ciudad india de Mysore, en el sur del país. Jura que por fin se siente feliz y libre
11 abr 2008 . Actualizado a las 19:52 h.Sus años de vocalista en el grupo punk Punkracio y los Pegajosos los presenta como una «etapa maravillosa». También actuó con La Crema y Los Enkfermos, grupos míticos de la movida carballesa. Es de los que creen que todas las experiencias forman parte del «camino de la vida», y lo dice así, sereno, sin asomar una mínima pose mística. Está convencido. Hace ocho años nada obligaba al carballés Sergio Martínez Pose a meterse en fregados. Su futuro parecía resuelto: con plaza fija de educador familiar en el concello y el título de psicólogo en el armario, la vida contemplaba los plazos previstos para un chico joven y deportista como él. Hasta que en 1997 se le cruzó el yoga. «Fue parte de un proceso, empecé a practicarlo y me di cuenta de que me aportaba cosas distintas, y me llenaba. Ahora soy incapaz de pasar un día sin mi sesión de yoga». Todos los días se levanta a las 4 de la mañana para liberar la mente.
Dice que lo de irse a la India no llegó en plan arrebato, sino que se fue gestando cuando en 1999 conoció a su esposa, la italiana Marina Bergamín, en un curso de desarrollo personal. Juntos, con su hijo Luca, de 8 años («el día que nació decidimos marcharnos»), residen en Mysore, una ciudad de cerca de un millón de habitantes, en el sur de la India, y rodeada de palacios maravillosos.
Vendió el coche, rompió su contrato y se marchó, siempre con el apoyo de la familia. Entre Carballo y Mysore distan 8.694 kilómetros, 15 horas de vuelo e infinidad de contrastes. Allí han encontrado el paraíso del yoga. «Fue un proceso difícil. El yoga es una ciencia del espíritu, no tiene que ver directamente con la religión. Siempre me han parecido más interesantes los dioses hindúes que los santos cristianos», argumenta Sergio, que, antes de su marcha, fue profesor de yoga en Carballo, A Estrada, Santiago, Vigo y Cangas. «Me siento en el lugar en el que quiero estar, por fin soy feliz y libre. Nuestro camino es el yoga».
En medio de la conversación se cuela una vecina de Carballo: «Oye, ¿pero tú no eres Sergio, el de Los Enkfermos?»