Las pesquisas se centran en la familia de la niña de 11 años embarazada

R. Arias / M. A. Zamora

SOCIEDAD

25 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Las investigaciones judiciales para esclarecer la responsabilidad del embarazo de la niña ponferradina de 11 años que ha sido atendida en el Hospital el Bierzo, se centran en su núcleo familiar más cercano. La fiscala jefa de la Audiencia de León, Lourdes Rodríguez, confirmó que se han solicitado pruebas de ADN. «Lo fundamental es saber quién ha sido el autor y, dependiendo de su edad, de la persona a la que apunten los indicios, entra en juego la jurisdicción de mayores o la de menores», dijo. Esta redacción ha conocido que la persona que mantuvo relaciones sexuales con la pequeña sería supuestamente un menor.

Si el agresor es menor de 18 años, pero mayor de 14, el caso sería competencia de la jurisdicción de menores y la instrucción correspondería a esa fiscalía. De confirmarse que el familiar que presuntamente ha cometido el abuso es menor de 14 años, no sería imputable penalmente y «toda la competencia correspondería a la Junta de Castilla y León y a los servicios sociales, que también tienen la infraestructura necesaria para atender el caso en estos momentos», añadió la fiscala, quien, ante la difusión mediática del caso, ha reclamado prudencia.

«Sólo hay indicios y sospechas y no sería serio adelantarse. Hay que hacer las averiguaciones necesarias y descartar posibilidades». Los hechos implican delito, porque la víctima tiene menos de 13 años, lo que conlleva violación o agresión sexual, independientemente de que la relación fuera consentida por ella.

Tienen ciertos indicios de quién ha podido ser el autor, por las declaraciones de la propia víctima y del entorno familiar, y con las pruebas de ADN a otros varones de la familia se podrá descartar a un individuo y posiblemente se podrá confirmar a otro, aunque prefieren mantener todas las reservas.

Uno de los cirujanos del Hospital el Bierzo, Joaquín María Riezu, reconoció que en los 15 años de ejercicio en el centro sanitario «no había visto nada igual». En declaraciones a Colpisa, el ginecólogo Santiago Palacios, representante de la Asociación Pro Derechos del Niño, calificó el hecho como «totalmente anómalo, extraordinario en España», aunque dijo que estas situaciones sí se producen en países sudamericanos.