El Lobelle se encomienda a su carácter en busca de la Copa

M.G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Encara el partido de esta noche en Pamplona como una final e intentará contrarrestar la veteranía navarra con un alto ritmo de juego

09 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El Lobelle se juega la Copa en Pamplona ante el Triman Navarra. Y en Benicarló, porque si los caduferos ganan o empatan ante el Puertollano, daría igual el resultado de los santiagueses. Pero esas no son las cuentas que hace el colectivo de Tomás de Dios. Tal y como subrayó el técnico después del último entrenamiento y antes de partir de viaje, el equipo encara el partido como si fuese una final, en busca de la victoria.

Se enfrentan los dos clubes que probablemente han administrado mejor sus recursos en la última década en el pelotón de perseguidores de los grandes presupuestos. Cuando menos, han sido los más regulares y, dentro de esa trayectoria, siempre han mirado más hacia arriba que hacia abajo, sin dejar de perder su esencia.

Mimi y Juanra

El Navarra quizás empezó antes con la transición a una economía más austera. En el 2008 tenía en sus filas a jugadores como Ortiz, Lukaian, el portugués Joel, Dê o Eseverri, que es el único que continúa. Pero este verano ha incorporado a dos piezas con mucho recorrido en la categoría, Mimi y Juanra. Ha ganado aplomo y ha perdido algo de velocidad.

Esa es la baza que intentará explotar el Lobelle más joven de la historia, ocho de cuyos jugadores han debutado en la ahora denominada Primera División con la camiseta blanca. En todo este tiempo el colectivo ha ido forjando un carácter irreductible y a todo ello apela Tomás de Dios: «A este equipo le gustan los desafíos, ir al límite»; «Nuestra juventud es una fuerza». Intentará imprimir un alto ritmo de juego y ponerle velocidad desde que empiece a rodar el balón.

Para buscar un ejemplo de situación límite no hay más que ir al duelo de la Copa del Rey del martes en Burela. El Lobelle llegó a los tres últimos minutos con un gol de desventaja, sufrió la expulsión de Hamza, defendió en inferioridad numérica sin encajar y forzó la prórroga. Se sobrepuso a todo.