«Comienza a haber pocas vías de escape»

La Voz

SANTIAGO

Como observador de la realidad que pasa ante sus ojos en las aulas de la Universidad do Minho (Braga), este investigador de la economía portuguesa utiliza la palabra «frustración» para definir la crisis y el efecto que está causando. Para él cada vez hay más sombras y más motivos para el pesimismo, y advierte: «Comienza a haber pocas vías de escape». Cadima considera como una pesada losa que Portugal lleve diez años alejado del crecimiento económico, salvo la pequeña ilusión creada en el 2004 con el Europeo de Fútbol. Y a pesar de ello, el país se vio metido en una vorágine de obras «que no podían ser asumidas», analiza. Con todo, el desempleo de los jóvenes es lo que más le preocupa. «Nunca hubo tanta gente preparada, y ahora se ve obligada a emigrar».