El BNG demanda formalmente una serie de modificaciones en el proyecto de ampliación de la autopista que ejecutará el Ministerio de Fomento en su tramo compostelano. El diseño está sometido a información pública y abierto a sugerencias y alegaciones. Los nacionalistas consideran que el proyecto es muy importante en la solución del tráfico de la ciudad.
No obstante, el Bloque advierte una serie de deficiencias y lagunas que precisan una inmediata corrección en el documento presentado y que ha decidido elevar al ministerio. Algunas se enmarcan en un escenario de solución más amplio, como sucede en el enlace con la autovía de Lavacolla. El proyecto contempla una solución conectiva que permite a los vehículos procedentes de la zona sur salir de la AP-9 e introducirse en la autovía de Lavacolla. Pero esa circunstancia no ocurre al revés. Es un giro que demanda el BNG, que no encuentra aceptable el planteamiento de Fomento.
En ese sentido, y aparte de pedir una solución a esa carencia, el Bloque rescata una iniciativa que aparece diseñada en el PXOM, y cuya ejecución no tiene dueño. Se trata del vial periférico que parte desde la proyectada rotonda de A Sionlla y conecta la autovía de Lavacolla y la autopista. La rotonda y el trazado (este de cuatro carriles) figuran en el planeamiento y hace tres años parecía ser un compromiso de la Xunta.
La realidad es que ninguna administración asume el proyecto, y el BNG plantea una colaboración entre las administraciones central y autonómica para acometer la obra, cuyo recorrido según los nacionalistas no va más allá de un kilómetro y que a su juicio es «unha infraestrutura vital».
Sería una alternativa para los vehículos procedentes del norte, pero al propio tiempo una opción adecuada para resolver el complicado tráfico generado por las áreas industriales. «É unha ocasión de ouro para que Xunta e Estado se coordinen, se asigne a obra a unha administración e se resolva de maneira conxunta», dice la portavoz del BNG, Socorro García.